Mitos y realidades de la ataxia

La ataxia es un síntoma neurológico que refleja problemas de coordinación y equilibrio, pudiendo ocasionar dificultades en el habla (disartria) y la deglución, temblor al realizar movimientos y alteraciones en el movimiento ocular. Esto hace que las personas que la padecen, muchas veces, no puedan realizar movimientos precisos, controlar la postura y mantener la estabilidad, sin que necesariamente exista debilidad muscular. 

Mitos de la ataxia

Aunque actualmente afecta a miles de personas en todo el mundo, la ataxia sigue siendo una gran desconocida. De hecho,  alrededor de ella han ido surgiendo muchos mitos que pueden generar estigma y dificultar su comprensión, tanto para los propios pacientes como para los familiares y cuidadores. Por eso, creemos que es importante desmontar algunos de los más comunes.

🚫 Mito 1: La ataxia es una enfermedad rara

✅Realidad: la ataxia es un síntoma que puede aparecer en distintas afecciones neurológicas. Existen múltiples tipos de ataxia, pudiendo ser hereditaria, como la ataxia de Friedreich, o adquirida, debido a lesiones cerebrales, consumo excesivo de alcohol, accidentes cerebrovasculares, infecciones o tumores. Con lo cual, aunque no sea tan frecuente como otras enfermedades neurológicas, tampoco podemos considerarla extremadamente rara.

🚫 Mito 2: Solo afecta a personas mayores

✅Realidad: la ataxia puede aparecer a cualquier edad. Algunas formas hereditarias se manifiestan en la infancia o en la adolescencia, mientras que otras, adquiridas por factores ambientales o lesiones, pueden aparecer ya en la edad adulta. 

🚫 Mito 3: Es contagiosa

✅Realidad: la ataxia no es contagiosa. La mayoría de los casos son genéticos o resultado de accidentes, tumores o infecciones. Por tanto, no existe ningún riesgo de contagio por tener contacto con personas que tienen ataxia.

🚫 Mito 4: No tiene tratamiento

✅Realidad: es cierto que, para la mayoría de las formas de ataxia, no existe una cura definitiva, pero sí existen tratamientos para mejorar la calidad de vida. La fisioterapia, la logopedia, la terapia ocupacional y ciertos medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas, mejorar la coordinación y mantener la independencia del paciente.

🚫 Mito 5: Siempre empeora con el tiempo

✅Realidad: no todas las ataxias son progresivas. Algunas avanzan lentamente, otras se estabilizan y algunas incluso pueden mostrar periodos de mejoría. La evolución depende del tipo de ataxia y de cuál sea su causa, por lo que es importante prestar atención a cada caso.

🚫 Mito 6: Afecta la capacidad mental

✅Realidad: la ataxia afecta principalmente a la coordinación y al equilibrio, pero no provoca problemas cognitivos. Aunque hay ciertos tipos de afecciones que pueden coexistir con alteraciones cognitivas, la mayoría de las personas mantienen sus capacidades mentales intactas.

🚫 Mito 7: Impide llevar una vida normal

✅Realidad: con apoyo adecuado, muchas personas con ataxia pueden estudiar, trabajar, practicar deportes y participar en actividades sociales. La clave está en adaptar el entorno y utilizar herramientas auxiliares, como bastones, órtesis o terapia física regular.

🚫 Mito 8: Es sinónimo de debilidad muscular

✅Realidad: la ataxia no está relacionada con la falta de fuerza, sino con la falta de coordinación en los movimientos. De hecho, una persona puede estar muscularmente fuerte y, aun así, presentar torpeza o inestabilidad.

Diagnóstico y tratamiento para una mejor calidad de vida

Para determinar la causa y planificar un tratamiento adecuado, es indispensable que un neurólogo lleve a cabo un diagnóstico preciso a través del historial clínico del paciente, un examen físico y neurológico, y otras pruebas complementarias como una resonancia magnética, un análisis de sangre y pruebas genéticas.

Desafortunadamente, hoy en día no existe una cura general para la ataxia. Sin embargo, sus síntomas pueden controlarse mediante:

  • Fisioterapia para mejorar el equilibrio y la coordinación.
  • Logopedia, en casos de dificultades con el habla y la deglución.
  • Terapia ocupacional, para facilitar la independencia en actividades diarias.
  • Medicación, en casos concretos para controlar los síntomas.
  • Dispositivos de asistencia, como bastones o andadores, para aumentar la seguridad y prevenir caídas. 

Con un manejo adecuado, muchas personas con ataxia pueden llevar una vida plena y activa. Además, hay que recordar que el apoyo familiar, el acceso a recursos médicos y la participación en grupos de apoyo son fundamentales para mejorar la autonomía y el bienestar del paciente.

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